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La lectura y su importancia

Actualizado: abr 29



Por dos vías se conoce el mundo: por la experiencia y por los libros. Una cita muy conocida del Quijote, “El que lee mucho y anda mucho, ve mucho y sabe mucho”, parece expresarlo. Por eso, una persona puede conocer todo el mundo, viajando, pero si no lee, sólo conocerá una pequeña parte de lo que es la inmensa e invaluable alma de la humanidad, pues en los libros está su riqueza. Los libros son auténticos tesoros cuya llave está a la mano de todos. Esa llave es, por supuesto, la lectura.


En esta ocasión, para conmemorar el Día Internacional del Libro (23 de abril) y para invitarte a disfrutar de los placeres de la lectura, te invitamos a conocer algunos datos sobre esta práctica.


El paraíso de los lectores, Biblioteca del Congreso, Washington D.C. alberga 164 millones de obras, entre las cuales se incluyen 38 millones de libros.

Para Borges, uno de los grandes lectores de todos los tiempos, el libro era “el más asombroso” de los instrumentos inventados por el hombre.Para el expresidente norteamericano John F. Kennedy, amar la lectura significaba “cambiar horas de hastío por horas de inefable y deliciosa compañía”. Según la ensayista norteamericana Anne Fadiman: “Si realmente amas un libro, debes dormir con él, escribir en él, leerlo en voz alta, y llenar sus páginas con migas de muffins”.


Stephen King, uno de los más exitosos escritores de novela de terror en la actualidad.

Stephen King afirmó:"Los libros son una incomparable magia portátil".Santa Teresa de Jesús, sublime poetiza y mística española, observaba: “Lee y conducirás, no leas y serás conducido". El gran filósofo cristiano San Agustín, por su parte, aseguraba que: "Cuando rezamos hablamos con Dios, pero cuando leemos es Dios quien habla con nosotros". Thomas De Kempis, autor de la famosa obra “Imitación de Cristo”, aseguraba haber buscado el sosiego en todas partes y sólo haberlo encontrado “sentado en un rincón apartado, con un libro en las manos”. Cicerón, el gran filósofo latino, creía que un hogar sin libros era como un cuerpo sin alma. Y, por último, entre los testimonios que hablan de las maravillas de la lectura y los libros, recordemos las palabras del premio Nobel de Literatura, Vargas Llosa, quien considera que leer es lo más importante que le ha pasado en la vida: “Seríamos peores de lo que somos sin los buenos libros que leímos, más conformistas, menos insumisos y el espíritu crítico, motor del progreso, ni siquiera existiría”.


En fin, muchas veces hemos leído los incontables beneficios que surgen de la lectura. Entre ellos, desarrollar el pensamiento crítico (motor del progreso, como cita de Vargas Llosa) y ser al mismo tiempo una de las actividades más benéficas para la salud de nuestro cerebro. Además, enriquece el lenguaje, estimula el conocimiento, el aprendizaje, la imaginación, la creatividad. Cualidades altamente necesarias y apreciadas en el mundo actual, como, por ejemplo, por empresas de la talla de Google, que las consideran habilidades sumamente importantes a la hora de contratar a sus colaboradores. Así mismo, la lectura abre horizontes y es fuente de valiosas experiencias, emociones, afectos, inspiraciones, vida y felicidad.


Entonces, ¿por qué tan pocas personas deciden abrir el tesoro de los libros, recoger las joyas de la lectura, y en contraste por qué tantas se conforman con conocer el mundo superficialmente?.

Las cifras de lectura a nivel mundial son realmente deprimentes. México, al principio del siglo corriente, cuando su población sobrepasaba apenas los cien millones, tan sólo contaba con un millón de compradores de libros; es decir, un 1% aproximadamente. Hoy por hoy, según las encuestas más recientes de lectura en México[2], sólo dos quintas partes de la población es lectora. Además, esa pequeña población de lectores sólo lee 3.4 libros al año. En definitiva: los lectores somos pocos, leemos poco, y, según la tendencia de las encuestas actuales, cada vez menos. La lectura sigue siendo un pilar débil en el templo que es la humanidad.


Si por sus beneficios no convence a nadie, ¿sería viable advertir del gravísimo riesgo que se corre al no leer?

Son preguntas, y números poco alentadores; sin embargo, siempre vale la pena seguir insistiendo. No dejarnos llevar por el pesimismo de las estadísticas y continuar hablando y compartiendo las maravillas de la lectura, que, al fin de cuentas, es un gusto y un hábito que puede adquirirse por contagio.

Y tú, ¿eres de los que lee? Compártenos cuál ha sido tu libro favorito en el último año.

REFERENCIAS:

Felipe Garrido (2003): Cómo leer (mejor) en voz alta. Una guía para contagiar la afición a leer. Módulo Sobre Lectura (MOLEC)

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