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El invento inglés. Breve noticia histórica de los conciertos públicos.


Iban a dar las 4 de la tarde del 26 de diciembre de 1672 y un grupo de personas se dirigían, en Londres, hacia un sitio específico. Por señas, sabían que ese sitio estaba enfrente de la Taberna George en White Fryers. Sin saberlo, esa tarde, harían historia.


Habían llegado ahí convocados por un anuncio publicado días antes en la Gazette de Londres que decía:

“Damos noticia de que, en la casa del señor John Banister (llamada ahora escuela de música), enfrente de la Taberna George en White Fryers, este mismo lunes será interpretada música por excelentes maestros, comenzando exactamente a las 4 en punto de la tarde y cada tarde en el futuro, exactamente a la misma hora"

El viejo Banister, empresario, compositor teatral y buen violinista, según sus contemporáneos, había preparado para tales fines una habitación oscura llenándola tanto de mesas como de asientos y poniéndole un estrado aparte con cortinas para la música, según descripción de Roger North, contemporáneo suyo, escritor y crítico.

Conciertos en los Jardines de Vauxhall

Visto desde la actualidad, nada de eso sorprende en absoluto. ¿Qué de extraordinario tiene que un grupo de personas asistan a un pequeño concierto de música?, se podría pensar. Pero sucede que esas personas asistían a algo completamente inusual para la época. Nunca antes se habían ofrecido espectáculos musicales de ese tipo, de esa manera. Hasta ese momento, la música instrumental, la música académica, había sido prácticamente privada: únicamente se escuchaba en las iglesias o en las cortes de los reyes. Los músicos estaban acostumbrados al mecenazgo de dichas instituciones y esa era su principal aspiración. Al pueblo llano le tocaba, a lo mucho, ocasionalmente escuchar las andariegas y sencillas músicas populares de la época. La música culta era algo a lo que sólo los poderosos podían acceder.


John Banister (1630-1679)

En realidad, la idea del viejo empresario Banister resultó ser una idea grandiosa. ¿Habría convencido a los maganates de Shark Tank de existir en su tiempo? Quien sabe, pero con aquella sencilla reunión a la que convocó, por primera vez en la historia la música culta se ponía a disposición de cualquiera que pudiera pagar su entrada. Había nacido el primer concierto público de la historia de la música.


Dicen los entendidos que su surgimiento en Londres estuvo motivado por la presencia en dicha ciudad de excelentes músicos con salarios insuficientes y de un público de clase media entusiasta por escuchar música, pero sin medios de contratar a sus propios músicos. El mismo Banister estaba en esa situación.


Lo cierto es que, pronto, la idea se propagó por toda Europa. Para 1700, ya era una costumbre completamente arraigada en la mentalidad de la época. Los músicos dependerían cada vez menos de los mecenas y cada vez más del Gran Mecenas, el pueblo, esa Hidra de innumerables cabezas, ese enorme Leviatán que, increíblemente, resultó ser mucho más generoso y mucho más agradecido que la Iglesia y las monarquías.


Puede surgir la duda de: ¿por qué los conciertos públicos no existieron antes de 1672? La respuesta es sencilla: ese Gran Mecenas del que se habló antes, el público, no existía. El público que tiene dinero para pagar un concierto es algo que surgió con el siglo XVII, periodo en el que se implantó el capitalismo. Realmente, si lo vemos de cierta manera, el capitalismo volvió en micromecenas a cada una de las personas, sin distinción alguna. Por primera vez en la historia, las personas comunes tenían un capital en las manos que podían gastar deliberadamente en cualquier cosa. Incluso, por supuesto, los espectáculos.

El festival musical en Copacabana en Rio de Janeiro, Brazil llegó a tener más de 3 millones de asistentes de diciembre de 1994 a enero de 1995

De hecho, a partir del siglo XVII, el público resultó un voraz e insaciable consumidor de espectáculos que hasta día de hoy sigue exigiendo nuevos y apasionantes productos a los artistas para enriquecerse, entretenerse, o simple y llanamente, pasar la vida.


¿Te imaginaste alguna vez que un hecho así estuviera tan bien documentado en la historia? ¿Tenías una idea de cómo habían surgido los conciertos públicos? ¿Sabías estos datos? Si te parecieron interesantes, compártelo con tus conocidos en tus redes sociales para que más personas los conozcan.

REFERENCIAS:

Burkholder: Historia de la música occidental, p.465.


Bibliografía

Burkholder, J. P., J. Grout, D., & V. Palisca, C. (2008). Historia de la música occidental (7ma ed.). Madrid: Alianza Editorial.

Latham, A. (2017). Diccionario enciclopédico de la música. México: Fondo de Cultura Económica.

Martínez Reinoso, J. (2017). El surgimiento del concierto público en Madrid (1767-1808). La Rioja: Universidad de la Rioja.

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