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Una perla de 489 años: Fundación de Culiacán

Hablamos por supuesto de la llamada Perla del Humaya, Culiacán, Sinaloa, y lo queremos celebrar hablándoles un poco de ella. Si quieren saber cómo fue fundada y por quién, los invitamos a seguir leyendo

Fotografía: Miguel Ángel Victoria

El ser humano apareció hace 140.000 años y la primera ciudad (Catal Huyuk) hace más de 9.000. Desde entonces el ser humano no ha dejado de construirlas y fundarlas. A partir del siglo XV más que nunca.


Mapa interactivo creado por Max Galka en el que se aprecia como a partir del siglo XV la fundación de urbes se acelera dramáticamente.


En el siglo XV los seres humanos del Viejo Mundo, especialmente los españoles, empujaron el horizonte más allá de lo cognoscible y expandieron el mundo descubriendo el “Nuevo mundo”, es decir, America, el 12 de octubre de 1492, iniciando así una acelerada fundación de nuevas ciudades por medio de la conquista, como sucedió treinta y nueve años después cuando Hernán Cortés conquista definitivamente la ciudad de México-Tenochtitlan.

"Huey Colhuacan" obra de teatro del poeta Hernandez Tyler

Sin embargo, a pesar de que la azteca fue la civilización más importante en el nuevo territorio conquistado, se estaba lejos aún de haber conquistado todo lo que hoy conocemos como el país de México. Su territorio era vastísimo y, hacia el norte, extremadamente hostil, por lo que su conquista fue terriblemente lenta. No obstante, los españoles deseaban explorar más allá.


Uno de ellos fue Nuño Beltrán de Guzmán, que el día 21 de diciembre de 1921 sale rumbo al norte, intentando encontrar una civilización igual o superior que la de los aztecas. Así, en noviembre de 1930 ojos españoles ven por primera vez las tierras sinaloenses, pero es hasta marzo de 1931 que llegaron a la confluencia del río Humaya y Batacudea (actual Tamazula) y pisaron por primera vez el suelo donde hoy se ubica Culiacán.


Cinco meses después, en esos territorios Nuño Beltrán de Guzmán fundaría oficialmente el 29 de septiembre de 1931, con decreto y fanfarria protocolaria, la Villa de San Miguel, antiguo nombre de Culiacán, cerca de la confluencia de los dos ríos a los cuales Hernandez Tyler ―importante poeta y dramaturgo sinaloense― personifica en la princesa Humaya y el guerrero Tamazula en una romántica obra teatral hoy casi desconocida.



Fotograma de la película "Cabeza de vaca" de Nicolás Echeverría.

Pero aquí, como quizá en todo México, la fundación fue un palimpsesto: las hojas de este lado ya estaban escritas cuando llegaron los españoles que emborronaron con sangre y sobrescribieron con el filo de sus espadas la historia de estos terrenos.


El sitio no era intrascendente ni estaba despoblado, pues lo habitaba la tribu indígena de los Tahues. Además, por ahí mismo pasaron mucho tiempo antes los Nahoas que venían del norte y que continuando su peregrinación posterior hacia el sur fundarían México-Tenochtitlan y constituirían el poderoso imperio azteca. Una de las tribus nahoas que por ahí pasaron, los colhuas, fundaron el pueblo de Colhuacan (donde hoy es Culiacancito, un tanto al poniente del cruce de los ríos mencionados), que vio nacer el culto a Huitzilopochtli, su principal deidad. Los colhuas abandonarían después el territorio en su peregrinación al sur, pero todo el territorio siguió poblado y dominado por los Tahues, sus primeros habitantes.


Sin embargo, los tahues no eran indios dóciles y les hicieron a los españoles, con ayuda del insoportable calor y la terrible humedad del tiempo de lluvias, irrespirables aquellos primeros días en la Villa de San Miguel.


Quizá los indios solo respondían a las inenarrables crueldades que cometieron con ellos los

Fotografía: Drone Precise Solutions

españoles. A propósito de esta situación se relata una de las más grandes rebeliones de los indígenas contra los españoles en estos territorios y esta fue la liderada por Ayapín, el épico guerrero tahue que les dio guerra por casi nueve años. Sin embargo, a pesar de las grandes proporciones que alcanzó la revuelta, en 1538 Ayapín fue hecho prisionero y descuartizado públicamente, para escarnio de los indios, por cuatro caballos que tiraron de cada una de sus extremidades hasta desprenderlas, en el sitio aproximado donde hoy se ubica la catedral de Culiacán. La mitología regional señala que con la sangre derramada del guerrero tahue se colorearon desde entonces las rojas tardes del cielo sinaloense (una hermosa leyenda romántica, aunque sabemos que nuestros bellos atardeceres se deban a razones climáticas).


Con este merecido reconocimiento a nuestros antepasados indígenas es como nos entregamos a la celebración de sus 489 años que, por supuesto, hay que celebrar. A fin de cuentas, su fundación es una parte de nuestra historia que habla del deseo de conquista y la aspiración de descubrir los tesoros que escondía el norte por parte de los españoles.


Además, cómo no celebrar una de las ciudades más antiguas del país que con el tiempo se ha convertido en una de sus más importante ciudades a nivel cultural y económico, siendo una de las más importantes del noroeste del país, el orgullo de sus habitantes y la cabeza del importante estado de Sinaloa: el estado agrícola más importante de la federación, que tiene la flota pesquera más grande del país, que es conocido mundialmente por su música tradicional y su exquisita gastronomía y que es, además, cuna de numerosos artistas de gran nivel en todas las artes, como José Limón en la Danza, Óscar Liera en la dramaturgia, Enrique Patrón de Rueda en la dirección orquestal, Gilberto Owen en la poesía, Inés Arredondo en la cuentística y Élmer Mendoza en la novelística, por poner algunos ejemplos.

En hora buena por Culiacán y felicidades por su 489 cumpleaños.

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