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Origen de la orquesta sinfónica

Actualizado: jul 6


Es fácil identificar a las orquestas sinfónicas: dentro de las agrupaciones de la música clásica, es la más grande entre las orquestas. Normalmente está compuesta por entre 60 y hasta 100 músicos y reúne las cuatro grandes categorías de los instrumentos (los de cuerda, aliento de madera, aliento de metal y percusión), que combinan armónicamente, de manera magistral, llegando a parecer, por su increíble coordinación, un solo, maravilloso y potente instrumento.


En esta entrada queremos hablarte de la historia de su conformación, que fue un proceso interesantísimo -de tipo casi diríamos alquímico- en busca de la mezcla, combinación y distribución ideal entre los instrumentos.


Hay que partir desde la aparición de las primeras agrupaciones instrumentales, que por mucho tiempo en la historia estuvieron relegadas a un segundo plano, pues durante el Medievo, el Renacimiento (Siglos XV-XVI) y hasta parte del Barroco (1600-1750) la música occidental, religiosa en su mayoría, estuvo enfocada en la música vocal y no en la instrumental. Incluso la iglesia prohibió los instrumentos musicales, específicamente los relacionados con cultos paganos, como la lira que mitológicamente había sido fabricada por el dios griego Hermes y utilizada por Apolo, dios de la misma mitología.

Sin embargo, en el Barroco mismo esto empieza a invertirse con el apogeo de los célebres italianos constructores de instrumentos, los grandes luthiers, como Stradivarius, Amati y Guarnieri.


Agrupación de la época barroca

El inicio: éxito de la música instrumental

La música occidental entonces se volvió instrumental y fue posible, junto a la perfección técnica que estaban alcanzando los instrumentos de cuerda frotada (predominantes en la organización de las orquestas), el surgimiento de las primeras agrupaciones instrumentales a lo largo del siglo XVII. Estas primeras orquestas, conocidas como Orquestas Barrocas, estuvieron constituidas básicamente por violín, viola, violonchelo y contrabajo, además del bajo continuo, en el que destacaba el clave.


La orquesta más antigua del mundo que sobrevive aún es la Staatskapelle Dresden (Orquesta Estatal Sajona de Dresde, Alemania, que fue fundada en 1548.


Orquesta de cámara de Federico II, Pintura: A. Menzel.

Música en palacio: Orquesta de Cámara

Las agrupaciones eran entonces muy pequeñas. Se las conoce como Orquestas de Cámara, porque sus reducidas dimensiones le permitían caber en las Cámaras o Salones de música de los Palacios y grandes residencias del siglo XVII. En estas, el conjunto de instrumentos y número de músicos se adaptaban a las posibilidades del momento y los instrumentos no se elegían por sus cualidades tímbricas, ni eran especificados por los compositores. El siguiente pasaje de las Confesiones del conocido filósofo y polímata suizo Rousseau (1712-1778), contemporáneo de este periodo de la música y estudioso de ella, ejemplifica perfectamente este carácter en la organización de las primeras orquestas de cámaras:


“Desde aquel momento me dediqué con tal ardor a organizarlo [un concierto], que ni de día ni de noche me ocupaba de otra cosa; y realmente me ocupaba, y mucho para reunir las piezas, los concertantes, los instrumentos, sacar las partes, etc. Mamá cantaba, el padre Catón también cantaba; un maestro de baile, llamado Roche, y su hijo, tocaban el violín; Canavas, músico piamontés, empleado en el catastro, y que después se ha casado en París, tocaba el violoncelo; el abate Palais acompañaba con el clave; yo tenía el honor de dirigir las piezas, sin olvidar el bastón del leñador”.


El primero en especificar los instrumentos en una composición fue el compositor italiano Claudio Monteverdi (1567-1643) en su Orfeo, alrededor de 1607, y dio con ello un vuelco a la constitución de una orquesta al elegir concienzudamente los instrumentos y su disposición.

El italiano Corelli (1653-1713), el alemán Bach (1685-1750), el francoitaliano Lully (1632-1687) o el francés Rameau (1683-1764), fueron compositores y músicos igualmente importantes de este tiempo y modalidad de la música orquestal, cuyos aportes desembocarían en una primera conformación orquestal:

  • Cuerdas: 8 violines, 3 violas, 2 violonchelos, 1 contrabajo y 1 clavecín opcional.

  • Viento-madera: 2 flautas, 2 oboes y 1 fagot. Oboes y flautas eran tocados por los mismos músicos: no había coexistencia sonora de las cuatro voces.

  • Viento-metal: 2 trompetas y 2 cornos franceses.

  • Percusión: 2 timbales.

Distribución de instrumentos de una orquesta

Orquesta Mozartiana

Sin embargo, esta constitución primera estaba lejos de ser definitiva. Después, leyendas de la música clásica como Mozart y Haydn harían cambios en la estructura y añadirían más instrumentos. Por ejemplo, añadieron dos clarinetes, un trombón adicional y Mozart en Don Giovanni añadió además un trombón más. A tal punto fue importante la aportación de este último que la orquesta clásica se la conoce como Orquesta Mozartiana, conformada por alrededor de 35 miembros.

Orquesta de la época de 1700

Mientras tanto, en Alemania, en la Orquesta de Mannheim, por obra de Johann Stamitz (1717-1757), se implantaba fuertemente una distribución diferente y más grande, que influenciaría incluso a los anteriores mencionados: 16 violines, 4 violas, 2 violonchelos, 2 contrabajos, 3 flautas, 3 oboes, 2 clarinetes, 4 fagotes, 5 cornos y añadiendo trompetas y tambores cuando era necesario.

No obstante, estos añadidos y cambios, aún seguían siendo grupos de tamaño reducido, aunque con Mozart y Haydn llegó a constituirse por hasta 40 músicos. Fue hasta la segunda mitad del siglo XVIII que empieza la historia de las grandes orquestas sinfónicas. Específicamente, en el clasicismo, cuando se establece la instrumentación y la forma con la que la conocemos actualmente.


Ludwig van Beethoven (1770 - 1827)

Beethoven: espectacular aumento

La figura clave de este crecimiento de la orquesta fue el genio inmenso de Ludwig van Beethoven, a quien las dimensiones de las orquestas de su tiempo le resultaron incómodas por reducidas y necesitó una orquesta mayor que pudiera expresar la grandeza de sus sentimientos y su música. Con él la orquesta alcanza su primer espectacular aumento y llega, por ejemplo, en su tercera sinfonía, a la cantidad de sesenta músicos. Como menciona Pedro Machado de Castro:


Beethoven amplía el número de instrumentos de cuerda, busca nuevas sonoridades en el timbal, utiliza instrumentos de percusión que antes sólo habían sido escuchados en las bandas militares y en algunas obras de Mozart y Haydn, y los metales adquieren una importancia casi paralela a los instrumentos de madera”.


A partir de entonces, otros músicos igualmente sobresalientes continuarían añadiendo instrumentos hasta conformar las monumentales orquestas sinfónicas actuales. Cómo no mencionar a Hector Berlioz (1803-1869), que especificó sesenta violines para su obra Symphonie Fantastique (1830). O a Richard Wagner (1813-1883) cuyas obras requerían y exigían orquestas enormes y que llegó incluso al extremo de fabricar un instrumento hasta entonces inexistente, conocidas en su honor como tubas wagnerianas, con tal de encontrar el sonido, el matiz, el color exacto que buscaba. En ningún otro compositor de óperas la orquesta llegó a las dimensiones que alcanzó con Wagner, aunque no es posible tampoco dejar de mencionar a otros grandes compositores como Gustav Mahler (1860-1911), Richard Strauss (1864-1949), Claude Debussy (1862-1918) o Maurice Ravel (1875-1937), con quienes la planta de la orquesta siguió creciendo y modificándose cuando lo requirió su genio.


Orquesta actual

Así fue, que después de mucho trajinar en busca de la fórmula perfecta, se dio con una conformación y distribución de los instrumentos en el escenario que se ha mantenido relativamente estable durante mucho tiempo. Está cuidadosamente estudiada para obtener una buena sonoridad y por ello los instrumentos de mayor potencia, es decir, los de percusión, están más alejados del director. Después se colocan los instrumentos de viento, madera y metal, que se sitúan en el centro: los de madera delante y los de metal detrás, ya que tienen una sonoridad mayor los de metal que los de madera. Por último, los de cuerda, que son los de menor potencia, se colocan al frente del auditorio. Después del director, el puesto más importante en una orquesta es el del primer violín, al cual se le llama concertino, y se sienta en el primer atril de los violines, cerca del director.


La orquesta actual, que reúne entre 80 y 100 músicos, consta frecuentemente de los siguientes elementos, dependiendo de la obra y aspiraciones del director:

  • Instrumentos de cuerda: 16 primeros violines, uno de los cuales es el concertino, que ejerce en algunas ocasiones la función de solista, 14 violines segundos, 12 violas, 10 violonchelos y 8 contrabajos.

  • Viento-madera: 1 flautín, 3 flautas traveseras, 3 oboes, 1 corno inglés, 3 clarinetes, 1 clarinete bajo, 3 fagots y 1 contrafagot.

  • Viento-metal: 6 trompas, 4 trompetas, 4 trombones y 1 tuba. Ocasionalmente, saxofón.

  • Percusión: 4 timbales, 1 bombo, tambor, platillos, xilofón, campanas, triángulo, gong, celesta, etc.

  • Piano, ocasionalmente.

  • Órgano, ocasionalmente.

  • 2 arpas, ocasionalmente.

Esto es, resumidamente, cómo se fue conformando el maravilloso conjunto de las grandes orquestas sinfónicas que conocemos actualmente. Faltan, por supuesto, muchos detalles y contribuciones particulares de grandes compositores y músicos, que por falta de espacio omitimos. Sin embargo, si te interesa la música, te invitamos a investigar a fondo esa búsqueda casi alquímica por encontrar la combinación perfecta entre los instrumentos, que diera vida a un solo ser, Leviatán sublime o monstruo magnífico al estilo de Frankenstein, conformado de múltiples elementos y que, sin embargo, fuera uno y poseyera una sola voz y una sola alma: la de la música.


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