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Música clásica y pop, ¿reflejo positivo de nuestros días?

Un gran pecho, una boca grande, noventa por ciento de memoria, diez por ciento de inteligencia, mucho trabajo duro y algo en el corazón. Enrico Caruso

A pesar de que tiene más de 50 años, el Classical Crossover es prácticamente un género desconocido. Se practica mucho, se conoce a sus artistas, pero se conoce poco sobre él. Por eso, a continuación, les contaremos lo que necesitan saber sobre este nuevo género musical, que ha venido a darle nueva vida a la música clásica.


¿QUÉ ES?

El concepto del classical crossover o crossover clásico es muy sencillo: se basa en el cruce (traducción literal de “Crossover”), la fusión o la mezcla de elementos de la música clásica (canto lírico, ópera, música culta) con la música popular (pop, rock, ligera, latina, etc.).


Conceptos afines son también el «crossover ópera-pop», «pop lírico», «ópera pop», «pop operístico” o «pópera»; aunque constituyen, en realidad, un subgénero del anterior. Consiste, habitualmente, en servirse del canto operístico para interpretar repertorio popular. Surgió posteriormente al crossover clásico, como veremos más adelante, y, no obstante, ha ganado mayor popularidad que el primero.

ORÍGENES

Un antecedente remoto, pero todavía informe de lo que después sería el género en cuestión, lo constituye el tenor italiano Enrico Caruso (1873-1921), que allá por la década de los veinte ganó su auge, fama y popularidad cantándole a la gran afluencia de inmigrantes italianos que arribaban entonces a los Estados Unidos. Caruso, la primera estrella de la ópera en llegar a un público mundial y pionero de la música grabada, es considerado un exponente temprano de lo que desde entonces se conoce como «crossover», por usar su técnica del canto operístico para interpretar canciones populares italianas. Por ejemplo, canciones napolitanas hoy tan famosas como O sole mio o Core 'ngrato.


Sin embargo, el origen “formal” del crossover clásico se dio en Estados Unidos, cuando la industria discográfica de ese país acuñó el término “Classical Crossover” en la década de 1980 para referirse a las ocasiones en que los músicos clásicos incursionaban en el repertorio popular y viceversa (aunque es menos frecuente, debido a las dificultades que un cantante de música popular enfrenta al intentar interpretar un repertorio clásico, que frecuentemente es más difícil, complejo y exigente).

Para los noventa este nuevo género ya se había consolidado en el gusto del público, había ganado fama y popularidad, y cada vez más músicos se unían a la nueva tendencia. Parte de este éxito se debe al grupo conocido como Los tres tenores, conformado por Plácido Domingo, José Carreras y Luciano Pavarotti, que, como se ve, no fueron los primeros cantantes líricos (académicos) en cantar música popular, pero sí se les debe el mérito de popularizar el género a nivel global y de sacar el canto lírico tradicional de los elegantes teatros para ponerlo al alcance de públicos masivos y al alcance de todos. Además, lograron interesar en el género a muchos cantantes.

Dos de ellos fueron Andrea Bocelli y Sarah Brightman, que en esa misma década estelarizaron un momento épico, que significó un auge repentino del género, interpretando la famosa pieza de “Time To Say Goodbye”. Desde entonces Boccelli y Brightman son considerados dos de los más destacados intérpretes del género.


Todo esto contribuyó para que los premios Grammy institucionalizaran dicha tendencia y que el 24 de febrero de 1999 se entregara por primera vez el primer Grammy Award For Best Classical Crossover Album.

NUEVO SIGLO, NUEVO GÉNERO

El nuevo siglo trajo consigo una nueva transformación, y alrededor del 2000 aparece un nuevo subgénero, el «pop lírico» u «ópera pop». El responsable fue el agente británico de teatro Scott Paul-Young quien nombró así la música creada por Malcolm Middleton, quien creó la idea de una banda que mezclara ópera con música dance contemporánea.


A partir de entonces el género ha ido creciendo exponencialmente y han ido incrementando también el número de músicos y cantantes que deciden incursionar en él. Dos ejemplos sobresalientes son el grupo musical originario de Inglaterra Il Divo y el grupo musical italiano Il Volo; ambos mundialmente famosos y los mayores representantes del género.


CONCLUSIÓN APOLOGÉTICA

El Crossover Clásico es más que una mezcla entre lo clásico y lo moderno, es ya un género consolidado y, asimismo, el reflejo positivo de nuestra época. Refleja la tendencia actual de aceptar que las fronteras de los géneros son meras convenciones y, además, bastantes difusas. Nuestro tiempo se caracteriza por esa avidez de traspasar las fronteras, no con el deseo de irrumpir, violentar, violar, sino con el deseo del encuentro con el otro, casi siempre amistoso y fructífero, productivo.


Esta mentalidad está haciendo posible estos cruces entre géneros muchas veces considerados opuestos, antagónicos, incompatibles.


El crossover clásico es, pues, una metáfora de la tolerancia, de nuestra actitud cada vez más abierta y solidaría, así como la fusión de géneros es metáfora del encuentro amistoso y festivo con el otro, por lo que, seguramente, cada vez seremos testigos de más fusiones.


A propósito, un gran encuentro entre lo clásico y lo popular será sin duda el concierto que tenemos preparado en SAS para el próximo 10 de octubre, y para todo mundo desde la plataforma virtual Ticketmaster Live, en el que se presentarán en dueto al talentoso integrante del grupo Sin bandera y ganador del Grammy Latino Noel Schajris y al destacado tenor mexicano Arturo Chacón ganador en 2005 de Operalia (el concurso más importante en el mundo de la ópera), quienes interpretarán un repertorio que combinará ópera y pop, enriquecido, además, por música mexicana y algunos éxitos de Sin Bandera. No se lo pueden perder.

Más información sobre el concierto en TICKETMASTER.

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