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GRECIA, origen del teatro


Sacrificio a Baco (Massimo Stanzione)

Dicen que esta historia empieza en Grecia hace más de 2600 años y que en el fondo, en sus raíces más profundas, se puede observar la figura de Dionisio, dios griego de origen rural, del vino, la naturaleza, de la vida y la muerte, padre de la agricultura y del Teatro, y de cierta forma, su primer personaje.


Si bien del culto a este dios surgió el teatro, aún se desconoce a ciencia cierta cómo y cuándo llegó a las refulgentes tierras griegas. Sólo se conocen ciertos detalles sorprendentes, que te contaremos a continuación.


El triunfo de Baco (Cornelis de Vos)

EL CULTO DIONISÍACO Y EL PRIMER TEATRO

Los ritos dionisíacos tenían como protagonista a Dionisio, por su puesto, y a un grupo de personajes curiosos, sus eternos acompañantes; los silenos, sátiros y ménades, que en coro danzaban y cantaban en su honor, embriagados y lascivos, en medio de la gente del pueblo y de los campesinos, que dentro de poco conformarían el coro, el alma del teatro griego, en las primeras obras de teatro.


Los sátiros, los seres más representativos de este culto, eran seres mitad hombres, mitad animales; tenían cuernos, cola y pesuñas de cabra. Los hombres que los encarnaban se vestían con las pieles de las cabras sacrificadas al dios y se cree que de ahí proviene el origen de la palabra “Tragedia”, de la fusión de las palabras griegas tragos, "cabra", y ode, "Canto".


La historia que subyacía en estas ceremonias anuales en honor a Baco, como también se nombra a dicho dios en la mitología romana, y que será el germen del teatro, era la de la muerte y renacimiento anual de la naturaleza fértil, la historia de la fecundidad (simbolizada en los falos que portaban los actores de la comedia antigua) y la renovación de la vida a través de la muerte. Este era su sentido intrínseco y profundo, era lo que celebraban.

Con el tiempo, estas primitivas costumbres rituales y religiosas se institucionalizarán, por intervención del Estado, específicamente por obra de Pisístrato, gobernante de Atenas, al crearse bajo su gobierno el primer teatro -templo dedicado a Dionisio y su culto-, en Atenas, al pie de la Acrópolis.


Carro en forma de barco de Tespis

EL PRIMER DRAMATURGO, TEATRO PARA TODOS

Un poco antes aparecerá en Grecia el primer dramaturgo, Tespis. Se dice que llevaba a su compañía sobre un carro en forma de barco (como en el que se decía había llegado Dionisio a Grecia por la península Ática) a las provincias griegas para hacer algunas representaciones, aún rudimentos rituales, pero que empezaban a ser un espectáculo.


Pisístrato, hombre astuto, supo aprovechar estos espectáculos para dar gloria a Atenas y hace 2500 años los decretó oficiales, estableciendo una fecha y un lugar preciso para su celebración anual. Para ello se apoyó en Tespis, quien fue algo así como su ministro de cultura, y quien por su parte crearía los certámenes teatrales dentro de dichos festejos y al que se le atribuye la creación de la tragedia griega, tomando elementos de la lírica ritual e introduciendo los actores.


Al principio, la entrada era gratis. Luego se cobró, pero el Estado pagó la entrada a los que no podían hacerlo, pues era un espectáculo para todo el pueblo. El Estado también pagaba los actores, pero el costo material de la producción de cada obra estaba a cargo de un ciudadano rico al que se le conocía como “corega”.


La iniciativa salió bien. Toda Grecia quería acudir a dichos festejos y Pisístrato logró unir al pueblo ateniense y convirtió a Atenas en la casa espiritual de todo el pueblo, tanto nobles como campesinos. Además, en dichos certámenes dentro de poco surgirían nombres inmortales, severos pilares del teatro occidental actual, como Esquilo, Sófocles, Eurípides y Aristófanes.

Altar de Dionisio en el centro

En realidad, se realizaban dos fiestas Dionisíacas: las Leneas (fiestas de comienzo de año, en enero y febrero, en que se celebraban la sexualidad, el triunfo y la esperanza) y las Grandes Dionisíacas a fines de marzo y comienzos de abril. Ambas se realizaban en un lugar sagrado, el teatro de Dionisio en la Acrópolis, su templo. Las segundas eran las más importantes. Duraban de cinco a seis días. En el primero, la figura del dios era llevada al teatro en procesión preliminar, dirigida por un sacerdote en un carro que parecía flotar, parecido al de Tespis. Luego su figura sería colocada en su altar, que quedaba frente a la vista de los espectadores durante la función, en que se le hacían y ofrendaban sacrificios. Sólo los últimos tres días se consagraban a las obras teatrales que competían por los premios, a menudo un cesto de higos o un macho cabrío.


Era en definitiva una semana de fiestas, aunque de naturaleza religiosa, durante las cuales el orden normal se suspendía y las normas de conducta de la vida diaria se relajaban. Los seres humanos entraban en la esfera de los dioses y eran invitados a conocer místicas conexiones mitológicas. Iban a presenciar en el escenario los momentos más decisivos y apremiantes de la vida humana.


Pasadas las celebraciones el orden se restablecería y el ciclo de las estaciones y las siembras volverían a iniciar.


Mosaico romano del siglo II A. C.

COMEDIA, SÁTIRA Y TRAGEDIA

De los certámenes religiosos inaugurados por Pisístrato y Tespis surgieron los tres grandes géneros del teatro griego: el drama satírico, la tragedia y la comedia. Dicen que los dos primeros surgieron al mismo tiempo y que el tercero fue posterior. Se representaban al aire libre y en verso. Estas primeras manifestaciones del teatro eran ciertamente extrañas: un teatro que es, al mismo tiempo, un ballet, pero que también contenía cantos corales y disfraces.


Lo fundamental de los tres géneros era el coro, el corazón del teatro griego. Estaba conformado estrictamente por personas del mismo sexo y la misma edad, que cantaban y bailaban alrededor del altar de Dionisio y representaba, como se sabe, la consciencia del pueblo.


Al principio, se puede decir, el teatro griego estaba conformado solo por los integrantes del coro, es decir, sin protagonista. A Tespis se le debe el hecho de sacar del coro a un personaje, ponerlo frente a este y hacerlos dialogar. Con ello aparece el primer actor. Dramaturgos posteriores aumentarían el número de actores, reducirían el coro y se desprenderían de los temas dionisíacos para contar las aventuras de los dioses y héroes nacionales y mitológicos.


Los atenienses sabían que en el escenario verían apersonarse a los dioses de su mitología, por eso no les extrañaba que los actores tuvieran una estatura inmensa a causa de un calzado especial que aumentaba enormemente su figura, o que su voz se oyera potente y extraña (como de otro mundo) debido a que las grandes máscaras con aspecto trágico o cómico que portaban, tenían un artefacto en la boca para aumentar la voz y enrarecerla. En la comedia y drama satírico pasaba algo similar, sólo que en este caso, los actores llevarían obscenos falos bajo sus vestidos y, algunas veces, el coro podían ser, incluso, animales o seres teriomorfos, como los sátiros del drama satírico.

La historia es interesantísima y vasta, pero a grandes rasgos este es el origen del teatro, sus raíces. En los siguientes trescientos años Esquilo (el más tradicional, religioso y conservador, quien se apegó al uso tradicional del coro), Sófocles (quien aumentó de dos a tres actores, introdujo la escenografía y dio más acción a sus personajes), Eurípides (conocido como el más trágico de los poetas, revolucionario y subversivo, que supo dotar a sus personajes de una psicología profunda) y el cómico Aristófanes (único sobreviviente de los cómicos) elevarían el teatro a sus más altas manifestaciones y le darían la forma y la estructura que incluso se utiliza actualmente.


Aun así, incluso en las obras de los grandes dramaturgos recién mencionados, un ojo alerta podrá ver en el fondo el drama dionisíaco de la vida y la muerte y, lo más importante, el renacer cíclico de la naturaleza. El teatro griego ha subsistido porque la experiencia humana, hace 2500 años y hoy, es un ciclo, el ciclo de la vida, y de eso va el teatro griego.

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