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Fernando Cueto: De Sinaloa a Rotterdam, Holanda

Actualizado: 7 de nov de 2019


Destacar en el mundo musical es complicado. Nadie sabe exactamente cuál es la fórmula perfecta para lograr el anhelado éxito. Para muchos es cuestión de talento, para otros de disciplina, para otros una combinación de las dos, y para otros definitivamente solo cuestión de suerte.


Como no hay una receta patentada, hay que apelar a todo para estar preparado cuando la oportunidad de brillar se presente. Fernando Cueto entiende muy bien esto, y sabe que el codearse y competir entre los mejores es fundamental para lograr un nivel de excelencia, por eso planificó y luchó por irse a estudiar al Conservatorio de Rotterdam, uno de los más prestigiados del mundo, donde se especializará en dirección de orquesta, y así buscará convertirse en una figura destacada.


Orígenes


Para llegar a este punto, el joven ha tenido que ser ambicioso y respaldar esa ambición con tenacidad y valentía. Nacido en Guamúchil, proveniente de una familia musical, desde muy niño, Fer, como le llaman sus amigos, entendió que lo suyo también era la música."Crecí en una familia donde la música era algo de todos los días; tenía 5 años cuando mi abuelo me regaló una guitarra e inmediatamente me empecé a involucrar de lleno en esto".  Mencionó el músico en una entrevista para un medio local.


A los 9 años entró a estudiar piano en la escuela del Instituto Sinaloense de Cultura en Culiacán, donde pasó su adolescencia hasta terminar la preparatoria. Durante este periodo tuvo algunos pasajes destacados, como cuando con tan solo trece años dirigió  a la Orquesta Sinfónica Juvenil del Estado.


La evolución natural era buscar ingresar a una escuela de prestigio,  pero sus aspiraciones se vieron momentáneamente truncadas, pues su familia no tenía los medios para poder costearle una carrera en una institución de nivel.


La lucha

Fernando se armó de valor y tomó la decisión de mudarse a la Ciudad de México, sin dinero y sin un lugar donde vivir.


"A los 18 años, decido irme porque no podía quedarme en Culiacán. Creí que en CDMX había más posibilidades de sacar adelante a mi familia ".


Fernando audicionó para estudiar y obtener una beca en la orquesta de Carlos Chávez, donde permaneció por dos años, y, aunque sus ingresos como becario eran bajos, le alcanzaban para salir adelante.


"Ganaba muy poco dinero para sobrevivir en la Ciudad de México. Pero lo bueno es que pude salir adelante y estudiar composición y dirección de orquesta. Afortunadamente aparece un tío que decide apoyarme e ingreso a la Escuela Superior de Música".


Ambicionaba más | La recompensa

Si bien con el apoyo económico de su tío, los días de Fernando fueron más estables en lo económico, una oportunidad imperdible se presentó en su camino, y no dudó en tratar de aprovecharla.


En febrero de este año se lanzó la convocatoria para ingresar al Conservatorio de Rotterdam, Holanda. Veinte músicos de diferentes países audicionaron con diferentes obras musicales. El filtro fue muy estricto, pues solo se aceptaron dos alumnos; un lugar lo ganó un español y el otro el sinaloense.


Aunque ya se había logrado un objetivo grande, que era el ser aceptado por la renombrada escuela, ahora faltaba obtener otro igual o más complicado: recolectar la suma de dinero que se necesita para pagar la estadía en Holanda y los gastos derivados de ella. Es por eso que Cueto organizó un concierto en el que dirigió a una orquesta integrada por algunos músicos de la OSSLA acompañados por cantantes del Taller de Ópera de Sinaloa, que interpretaron la Misa de Coronación de Mozart en un conocido salón de esta ciudad. 


El evento fue un éxito, Fernando logró la meta y este pasado 24 de agosto viajó a Rotterdam para iniciar su periodo escolar en el conservatorio. Su sueño es convertirse en uno de los directores más importantes del mundo y así tener la batuta de las orquestas más afamadas.


"Todos los sueños se pueden realizar si ponemos un poco de disciplina". Mencionó en una entrevista a la SAS.

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