• SAS

Día Mundial del Libro y otros remedios


Google estimó en 2010 que existían 129,864,880 títulos de libros en el mundo. Según la UNESCO al año se producen 2.2 millones de títulos nuevos. Cantidades desorbitantes: fortuna para algunos, frustración para otros. Aunque son solo estimaciones, es indudable que se necesitarían varias vidas para abarcar todo lo que hay que leer.


Estas cifras y la difusión del libro hablan de su importancia. Por eso, hoy 23 de abril, como se viene haciendo desde hace 25 años, se celebra el Día Mundial de este maravilloso invento, que además de servir de registro de la memoria, el conocimiento y el pensamiento de la humanidad, nos brinda una infinidad de historias y mundos de ficción que enriquecen, estimulan y hacen soñar a cualquier lector. Por ello en esta fecha celebramos también el extraordinario acto de la lectura, de la inmersión en un libro y la creación de la literatura.

Hablemos un poco sobre su historia. No sabemos ni se puede establecer bien cuándo se inventó el libro, pues la forma de unir varias páginas por un lateral, lo que conocemos como el libro moderno, apareció en distintas partes del mundo, en distintas fechas. Lo que sí sabemos es que ha tenido tres transformaciones definitivas: el códice, el libro impreso y el libro electrónico.


El códice nació al mismo tiempo que la gran Constantinopla y fincó en la civilización bizantina. Tiene el mérito de haber establecido el formato definitivamente: hojas apiladas y unidas por un lateral. Fue entonces cuando los libros adquirieron la apariencia que conocemos, pero eran manuscritos. Un copista, generalmente un monje, se encargaba de copiar volúmenes enteros, página por página. Tenían por ello la desventaja de lo lento del proceso de copiado que podía llevar años. Además, eran muy costosos, exclusivos para la nobleza y el clero, y sus dimensiones eran enormes e imprácticas. Había pues pocos libros y pocos lectores. Muy poca gente sabía leer ya que aún no se creaban las escuelas, así que la educación y los libros eran privilegio de pocos y predominaba una actitud más bien libresca, entre los nobles que poseían bibliotecas, antes que una actitud lectora. Los copistas, industriosos y artísticos, nos legaron, sin embargo, hermosos libros delicadamente ilustrados, algunos de ellos incluso con letras de oro.


Primera Biblia. La biblia de 42 líneas de Gutenberg.

El libro impreso apareció en el siglo XV, en el renacimiento, y copió el formato del códice, su formato inmediatamente anterior, pero estableció una nueva manera de estampar el texto en las páginas, usando para ello la imprenta de tipos móviles, el revolucionario invento de Gutenberg. Este invento cambió el mundo. Puso el conocimiento al alcance de todos al abaratar los costos de producción de los libros e influyó en todas las ramas de la ciencia. Hizo posible el periódico y cambió los hábitos de lectura de las personas; a partir de entonces la lectura silenciosa y retirada, hasta ese momento una excepción, que permite una inmersión más íntima y profunda en la literatura, sería lo normal y generaría a la larga una mayor demanda de lecturas lúdicas y recreativas. Por último, hizo posible la reducción de dimensiones de los grandes y pesados códices para hacer libros tan pequeños y prácticos que podían ser llevados a cualquier sitio.


Libro digital Amazon Kindle

La era del internet significó la tercer gran transformación del libro. En ella, el libro se despoja de su materialidad física y del uso de la imprenta. El formato se conserva, pero no es indispensable ni propio de dicho soporte. Recientemente han ganado fuerza nuevos formatos basados en el scroll, una especie de regreso al libro enrollado de los pergaminos. La aparición del libro digital ha generado una revolución parecida a la imprenta, pero a niveles masivos y globales. Ha hecho accesible infinidad de libros, instantáneamente, desde cualquier parte del mundo, y todo ello en la palma de la mano, a más bajo precio que un libro físico o incluso gratis. Las personas, que con la imprenta pudieron llevar consigo algunos libros, con el libro electrónico ahora pueden llevar bibliotecas de miles de ejemplares con ellos, todo el tiempo y a cualquier parte, en sus teléfonos móviles u otros instrumentos tecnológicos igualmente portátiles y livianos. Según la UNESCO, de los 7 mil millones de habitantes en el planeta, 6 mil millones tenían acceso a un dispositivo móvil en 2014. La lectura y los libros se hicieron omnipresentes.


El libro, sin embargo, es apenas la mitad de un fenómeno aún más grande e importante: la lectura, el acto que le da vida y razón de ser. El libro es como el cuerpo; la lectura, como el alma. Lo que en esta celebración mundial se festeja tiene más que ver con esta parte, por eso se le conoce también como el DÍA INTERNACIONAL DEL LIBRO Y LA LECTURA

En el momento actual, el libro y la lectura han ganado predominancia como una excelente opción de pasar positivamente el tiempo en el actual aislamiento generalizado por la pandemia de COVID-19. La misma ONU ha orientado este festejo en esta dirección por considerar que “…debemos aprovechar el poder de los libros para combatir el aislamiento, reforzar los lazos entre las personas y ampliar nuestros horizontes…” y es que, como mencionan también, a través de la lectura “…podemos acercarnos a los demás a pesar de la distancia; tan importante en estos días. Podemos viajar gracias a la imaginación”.

Hay quién, sin embargo, no le gustan los libros o la lectura. O, mejor dicho, creen que no les gusta leer libros.


Mil razones para convencerte de que eres un gran lector y no te has dado cuenta

Está bien, mil son muchas, estamos exagerando. Lo cierto es que las personas que no leen y que desconocen las bondades de la lectura se pierden de mucho. Se pierden de una de los experiencias más enriquecedoras del hombre. La literatura no es una cosa tan seria como creen, ni es cosa de pretensiosos.

Con 5 minutos de su tiempo encontrarán en Google un libro que les guste. Hoy todos sabemos buscar en internet. Pasamos horas buscando películas en Netflix que no nos convencen del todo. Con los libros eso no pasa. Siempre se encuentra uno que nos atrapa, por su portada, sinopsis, por su temática, etcétera. Si luego lo empezamos y no nos gusta, se deja y se busca otro. Los libros aburridos existen, pero es fácil huir de ellos, tirándolos por la ventana, por ejemplo. Y, además, como en el cine, también existen libros cómicos, mejores que cualquier rutina de stand up.

Si lees 15 minutos diarios, concentrado sin atender el celular ni el WhatsApp a la vuelta de un mes ya no podrás vivir sin leer y habrás ganado un excelente habito para tu vida y la de los que te rodean porque la lectura nos hace felices, nos lleva a otros lugares a conocer otras culturas y otras personas y también nos da temas qué pensar y conversar con los demás.

Estamos seguros de que, aunque creas que no te gusta la lectura o los libros, eres un gran lector. Compruébalo empezando a leer ahora.

Fotografía de Massimiliano Raposio

241 vistas