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Instrumentos inusuales para conciertos inusuales

¿Qué tipo de instrumento musical es un helicóptero? ¿Qué tipo de música es el silencio? Descubre cuatro curiosas ocasiones en las que instrumentos inusuales hicieron su aparición en conciertos de música clásica.


A mediados del siglo pasado, la música clásica y académica, después de mucho tiempo de evolución, empezó a volverse demasiado extraña, complicada, incomprensible, aunque, eso sí, interesante. La verdad es que, de vez en cuando, también a la música le da por meterse en caminos raros, experimentales, como los que tratamos a continuación.

El cuarteto Elysian interpretando el "Helicopter String Quartet", en 2012

Helicópteros

Obra del compositor alemán Karlheinz Stockhausen, como su nombre lo surgiere, Helicopter String Quartet (1993) se trata de un ensamble de 4 instrumentos de cuerda y cuatro helicópteros. No necesitamos explicar demasiado de este concierto. Esta inusual pieza musical tiene la distinción de ser la primera que usó el aire como espacio para la interpretación musical, rompiendo con ello los esquemas de los lugares tradicionales donde se ejecutan conciertos de música clásica.

Si quieres saber más sobre esta pieza, existe una película que documenta todo el procedimiento de montaje de este espectáculo, además de entrevistas con el compositor y los músicos involucrados. Se trata de Karlheinz Stockhausen: Helicopter String Quartet (1996), dirigida por Frank Scheffer.

No te dejes guiar por las primeras impresiones: Helicopter String Quartet es más que una idea extravagante.


Pájaros

El canto de los pájaros debe ser una de las músicas más antiguas de la historia, y por mucho tiempo ha cautivado a la humanidad con su variedad y belleza. Jim Fassett, músico experimental estadounidense, llevó esta fascinación a otro nivel. No como Beethoven, que en su Symphony no. 6 se puede escuchar cómo la flauta, el oboe y el clarinete simulan los cantos de distintas aves, sino utilizando el canto real de las aves para componer su “Sinfonía de los pájaros” en 1960.

Metrónomos

Los metrónomos son unos aparatos muy presentes en la música, pero que, de cierta forma, siempre está en segundo plano. Sin embargo, se volvieron los protagonistas del Poema sinfónico para 100 metrónomos. De hecho, como se deduce del título, son los únicos protagonistas. La idea se le ocurrió a su autor, György Ligeti, compositor cosmopolita de origen húngaro, en 1963. Se necesitaron solamente diez “intérpretes” que hicieran funcionar los aparatos a las velocidades convenidas; luego desaparecieron del escenario junto al director, el mismo Ligeti. Aquello no parece haber sentado bien a los asistentes, pues, cuando Ligeti y los diez intérpretes regresaron después de cerca de media hora que duró el concierto, cosecharon muy pocos aplausos, además de que se canceló la trasmisión televisiva ante la estupefacción generalizada.

No fue, por supuesto, la primera vez que objetos que no son instrumentos musicales han fungido como tales. La historia de la música ha presenciado conciertos que incluyen desde celulares, hasta máquinas de escribir. Incluso, es muy conocida la graciosa obra La máquina de escribir de Leroy Anderson, compositor estadounidense[1]. Al fin de cuentas, todos son sonidos con los que el ingenio del compositor puede trabajar. Pero ¿qué pasa cuando la materia prima es la ausencia de sonido?.


Silencio

A día de hoy, parecería que en el planeta tierra no existe el silencio. Entonces ¿es el silencio un mito que la cámara anecoica, una habitación construida para absorber completamente el sonido, desmiente? No lo podemos asegurar, pero lo que es cierto es que, naturalmente, parece no existir. Esto es algo con lo que trabaja la obra conocida como 4:33 de John Cage, otro conocido compositor experimental de origen estadounidense y creador de la música aleatoria, de la música electrónica y del uso no estándar de instrumentos musicales. Dicho concierto, de 1952, consiste exclusivamente en cuatro minutos 33 segundos de aparente silencio. De hecho, se le ha llegado a nombrar como “el hombre que «compuso» el silencio”. Actualmente, dicha pieza se ha vuelto un ícono del arte del siglo XX.

Todos estos ejemplos son más que ideas extravagantes. Forman parte de una apasionante evolución de la música clásica que desembocó a mediados del siglo pasado en extrañísimos experimentos musicales como estos. Pero ¿Tú qué crees que quisieron expresar sus autores con ellos? ¿Conocías estos conciertos? Si te parecieron interesantes, comparte este artículo en tus redes sociales para que también los conozcan tus amigos.

REFERENCIAS

Las seis composiciones más curiosas de la música clásica (I)”, Música en México (web).

Juan Diego Martínez Álvarez: Más allá de la tierra. El espacio en la obra de Karlheinz Stockhausen, p.10.

Las seis composiciones más curiosas de la música clásica (I)”, Música en México (web).

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