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Cinco interesantes celebraciones del día de muertos en México


En México se celebra de muchas formas distintas el día de muertos. Algunas de ellas son muy interesantes y otras, incluso, pueden resultar inquietantes o perturbadoras. Así es como viven (vivos y muertos) algunas de las más interesantes:


Xanduu´Yaa, ritual zapoteca

En el pueblo de Juchitán, por ejemplo, la celebración dura nueve días a partir del 22 de octubre. Se inicia con rezos, después se pondrá un altar y se decorará la casa para que, cuando llegue su ser querido del otro mundo, sea recibido por un precioso arco de frutas y dentro por un bello altar. A partir de ese momento, se cree, recibirá la visita de sus seres queridos y conocidos quienes te le ofrecerán pan y café. Después, como despedida a sus fieles difuntos, se realiza una tamaliza en el panteón.


Oaxaca, el viaje en un papalote

En Oaxaca en cambio, se cree que los seres queridos que partieron al otro mundo vendrán a este de los vivos descendiendo por un papalote, que le guiará sin perderse a la que fue su casa en vida. Por ello vuelan estos artefactos que delicadamente adornan con dibujos, aves, estrellas, flores, etcétera. Después, familiares y amigos esperan a sus difuntos con hermosas ofrendas florales, dulces, comida y, si fue de su gusto en vida, también aguardiente. Por último, se cree que de nuevo un papalote les llevarán de regreso al otro mundo.


En Pomuch, reverencia a los huesos

En Pomuch (Campeche), por otra parte, los familiares de los finados exhumarán sus restos óseos con reverencia y afecto para limpiarlos detenidamente. Cada año lo volverán a hacer puntualmente además de arreglar, pintar y adornar con flores su nicho y tumba. Después, de nuevo envolverán sus huesos en preciosos paños bordados, que guardarán en una bonita caja de madera. Para finalizar, los que asistan a la celebración compartirán la comida de la ofrenda del muertito con él y celebrarán que se haya tomado el tiempo de venir del otro mundo para compartirlo con ellos.


En Ocotepec el difunto necesitará un cuerpo

En Ocotepec, Morelos, no sólo adornarán bellamente su casa, sino que adornarán el panteón e incluso toda la comunidad para recibirle. Desde el 31 celebrarán su arribo con misas, campanadas y saldrán a las calles disfrazados de monstruos y catrinas. Cuando llegue su familiar del otro mundo, olerá un fuerte aroma a copal y cempasúchil en todos los rincones: así sabrá que está en casa. Sin embargo, necesitará un cuerpo a dónde llegar. Sus familiares fabricarán de distintos materiales un cuerpo para él. Lo vestirán con la ropa y zapatos que usó en vida mientras que para la cabeza usarán una calaverita de azúcar. Después lo colocarán en una vistosa ofrenda desde donde podrá recibir a quienes acudan a visitarle y compartir con él la ofrenda.


La muerteada en Tetela del Volcán, Morelos y San José Etla

Por último, en estos pueblos oaxaqueños, los familiares no harán un cuerpo para él como en Ocotepec, sino que le prestarán sus propios cuerpos. Para ello, el primero de noviembre a las 12:00 irán al panteón, se vestirán como él lo hizo en vida y, en lugar de una calaverita de azúcar, se pondrán una máscara de rasgos exagerados, entre curiosa y perturbadora. Ahí, en el panteón, recibirán su alma en su cuerpo y, una vez suceda, empezará la fiesta. El difunto, se cree, volverá a disfrutar de las cumbias, los bailes, los brincos, los cantos, la comida, la bebida, etcétera. Tendrá, sin embargo, que aprovechar al máximo el resto de la noche en compañía de sus familiares y amigos pues, a las 12:00 del día siguiente, volverá de nuevo al descanso eterno.

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