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Aurora Reyes, la desconocida primer muralista mexicana


Aurora Reyes Flores nació en Chihuahua: fue una flor del desierto y por su carácter fuerte se ganó el apodo de la Magnolia Iracunda. Fue sobrina del gran escritor Alfonso Reyes, fue amiga de Frida Kahlo, conoció muy de cerca a Diego Rivera y, lo más importante, es la primera muralista mexicana.


El que su nombre no nos venga a la mente cuando se habla de muralismo mexicano se debe al injusto olvido al que ha sido relegada en la historia de arte. Este olvido no es azaroso. Su postura ideológica, la de su obra, su carácter y algunas anécdotas explican mejor lo alevoso de dicho olvido, como veremos a continuación.


Para López Moreno en la presentación de La sangre dividida: “Aurora Reyes fue la Magnolia Iracunda, una suerte de perfume levantado en armas, de pétalo contestatario, aroma que de pronto se vuelve lumbre…”. Esta es una descripción poética pero precisa de lo que fue su vida y obra.


Así lo demostró desde muy joven cuando la expulsaron de la preparatoria —por el tiempo en que conoció a Kahlo y Rivera— por haber golpeado a la prefecta de la Escuela Nacional Preparatoria, quien la había acusado, según palabras de la propia pintora, de “libertina y jefe de banda de ladrones”. Dichas acusaciones de cierta forma venían de su relación con Diego Rivera y sus amigos.


De dicha relación con el grupo de Rivera surgiría años después su obra muralista, como la de la mayoría de estos, impregnada con una fuerte carga ideológica. En el caso de Reyes, inclinada a la causa social de los maestros rurales y los derechos de las mujeres, que acompañó de un nacionalismo reflejado en los símbolos prehispánicos que aparecen frecuentemente en sus murales.


Otra muestra de su fuerte compromiso social es reflejada en una anécdota relacionada con Echeverría a quién también conocería en tiempos preparatorianos. Fueron amigos cercanos. Sin embargo, un día Echeverría se presentó en casa de Reyes, cuando ya era presidente de la República, para invitarla a ser la primera mujer en dirigir Bellas Artes. Aurora no solo no acepta, sino que le increpa: “Yo no hago trato con asesinos”, mientras le cierra la puerta en su cara. Actuó de dicha forma por la presunta vinculación de Echeverría en la matanza de Tlatelolco de 1968. Esta última anécdota, para algunos, es la verdadera razón de su actual desconocimiento.


Aurora pintó 7 murales. El primero de ellos, que era trasportable, se perdió inexplicablemente. Los otros seis son:

· Atentado a las maestras rurales (1936), ubicado en el Centro Escolar Revolución (Niños Héroes y Chapultepec, estación Balderas del Metro en la ciudad de México);

· Trayectoria de la cultura en México; Presencia del maestro en los movimientos históricos de la patria; Espacio, objetivo futuro y Constructores de la cultura nacional (1962), ubicado en el Auditorio 15 de mayo del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (Belisario Domínguez 32, Centro Histórico de la ciudad de México); y

· Primer encuentro (1978), en el Salón de Cabildos.


Actualmente la mayoría de ellos se encuentran en marcado deterioro. Visitándolos es la mejor forma de salvar del olvido a esta pintora y de rescatar sus murales. No pierdas esa oportunidad si te encuentras por la Ciudad de México.

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